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Muchas veces me he preguntado qué origina el pensamiento religioso, a qué se debe la ingente cantidad de dioses y creencias místicas que han existido y existen (no me atrevo a afirmar que existirán) en la historia de la humanidad. Tratando de dar respuesta a ese interrogante he acudido a dos hitos del siglo XX, cuyo legado científico transformó radicalmente el mundo en el que vivmos: Sigmund Freud, que dedicó parte de sus esfuerzos a dilucidar este tema, y Albert Einstein, que siempre rehuyó el tema religioso hasta que al final de su vida se pronunció al respecto.

En su obra Tótem y Tabú, el padre del Psicoanálisis, argumenta que el motivo que lleva a los seres humanos a aceptar las creencias religiosas es “una neurosis obsesiva universal”, “un infantilismo psíquico”, “un delirio colectivo” que constituye un mecanismo de protección contra la angustia experimentada ante la finitud de la vida, ante la indefensión del hombre frente a los fenómenos naturales, ante la incomprensión del origen y causa de nuestra existencia y la del universo.

“…numerosos individuos emprenden juntos la tentativa de procurarse un seguro de felicidad y una protección contra el dolor por medio de una transformación delirante de la realidad. También las religiones de la humanidad deben ser consideradas como semejantes delirios colectivos“.

Sin embargo, aclara que en última instancia el alivio ofrecido por las religiones no es más que la aceptación de las arbitrarias decisiones divinas y la resignación ante el dolor y la muerte, lo cual es ciertamente un magro consuelo.

“[La técnica de la religión] consiste en reducir el valor de la vida y en deformar delirantemente la imagen del mundo real, medidas que tienen por condición previa la intimidación de la inteligencia. A este precio, imponiendo por la fuerza al hombre la fijación a un infantilismo psíquico y haciéndolo participar en un delirio colectivo, la religión logra evitar a muchos seres la caída en la neurosis individual. Pero no alcanza más […] Tampoco la religión puede cumplir sus promesas, pues el creyente, obligado a invocar en última instancia los “inescrutables designios” de Dios, confiesa con ello que frente al sufrimiento sólo le queda la sumisión incondicional como último consuelo y fuente de goce. Y si desde el principio ya estaba dispuesto a aceptarla, bien podría haberse ahorrado todo ese largo rodeo”

¿Significa ésto que los creyentes son estúpidos o poco inteligentes? La respuesta es no. Si definimos la inteligencia como la capacidad de adaptarse a una situación nueva utilizando conocimientos previos,  se hace evidente que una cosa no excluye a la otra. Aunque la fe no es racional, es decir, no se ajusta a la razón, aquellos que creen son capaces de mostrarse racionales en otros aspectos.

También para Einstein las creencias religiosas constituyen una visión infantil de la vida. Así lo afirma en una carta de su puño y letra escrita en enero de 1954, dirigida al filósofo alemán Eric Gutkind, que se hizo famosa hace menos de dos años tras haber sido subastada por 400.000 dólares.

“La palabra de Dios, para mí, no es más que la expresión y el fruto de las debilidades humanas, y la Biblia una colección de leyendas dignas pero primitivas que son, no obstante, bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar eso para mí.”

Y continúa:

“Para mí la religión judía, como todas las demás religiones, es la encarnación de las supersticiones más infantiles.

Entonces si la religión es una interpretación pueril de la realidad, ¿cabe esperar que la humanidad evolucione hacia una forma de reflexión más madura? Freud se pronuncia de manera optimista al respecto al equiparar el pensamiento infantil con el pensamiento religioso.

“La mayoría de estas neurosis infantiles […] quedan vencidas espontáneamente en el curso del crecimiento, y el resto puede ser desvanecido más tarde por el tratamiento psicoanalítico. Pues bien: hemos de admitir que también la colectividad humana pasa, en su evolución secular, por estados análogos a las neurosis y precisamente a consecuencia de idénticos motivos […] La religión sería la neurosis obsesiva de la colectividad humana, y lo mismo que la del niño, provendría del complejo de Edipo, de la relación con el padre. Conforme a esta teoría hemos de suponer que el abandono de la religión se cumplirá con toda la inexorable fatalidad de un proceso del crecimiento y que en la actualidad nos encontramos ya dentro de esta fase de la evolución”

foto: http://www.fotobazar17.com/…/danzantes-aztecas.html

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He aquí al genial Fabio Alberti interpretando al sacerdote seguidor del Mártir Peperino Pómoro. Esta sátira era parte del programa cómico argentino Cha Cha Cha, levantado de la televisión por presiones de la Iglesia católica, hace ya años. Ahora que Peperino ha alcanzado los 3000 seguidores en facebook, quiero rendirle este pequeño homenaje.

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Otro excelente comic de La Pulga Snob que refleja la arrogancia de los religiosos. Como dice Daywalker “creerse la cúspide de la creación de un ser omnipotente es ser bien pedante”, además de bastante infantil, por cierto.

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El día 15de abril de 2010 finaliza el plazo para suamarse a una nueva iniciativa de apostasía colectiva, esta vez en la ciudad de Ávila. Esta campaña está organizada por la Confederación Nacional del Trabajo de Ávila (CNT). ¡Éxitos!


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El Tribunal Supremo Español obstaculiza la apostasías

En una sentencia difícil de creer, el Tribunal Supremo Español (TSE) anuló en 2008 un dictamen de la Audiencia Nacional que consideraba a los libros de bautismo como ficheros de datos en los que se podían añadir anotaciones de cancelaciones de inscripción a la Iglesia católica, cada vez que alguien lo solicitara.

La Audiencia Nacional había dado la razón a la resolución de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), que en mayo de 2006 instó al Arzobispado de Valencia a anotar en la partida de nacimiento de un ciudadano que pretendía apostatar, que el mismo había ejercido su derecho de cancelación de la inscripción a la religión católica. Para anular la sentencia, el TSE argumentó que los libros de bautismo no pueden considerarse ficheros, por lo cual no estarían sujetos a la ley de protección de datos.

No obstante, la AEPD recurrió esta sentencia por considerar que vulnera la configuración del derecho fundamental a la protección de datos personales, entre otros motivos, a raíz de una interpretación errónea del concepto “fichero”. A día de hoy se continúa esperando que el tribunal Constitucional se pronuncie al respecto.

Esta lamentable e increíble decisión del TSE significará sólo un obstáculo temporal a la realización de apostasías en España, pero no conseguirá frenar  la voluntad de miles de personas de dejar de ser consideradas miembros de la Iglesia católica. De hecho las solicitudes de apostasía aumentan cada año. Sólo en junio de 2006, 1500 personas presentaron su apostasía ante el Arzobispado de Valencia que, junto con el de Madrid son los más refractarios a encauzar las desvinculaciones. Entre diciembre de 2005 y el mismo mes de 2007, el Arzobispado de Madrid recibió 3000 pedidos de apostasía que no han obtenido respuesta.

Al mejor estilo fundamentalista, la Iglesia española pretende forzar a los apóstatas a seguir siendo algo que no son. No debemos extrañarnos de que así sea, recordemos la gran importancia que la mayoría de los cristianos le da a las apariencias, y la poca importancia que dan a cumplir los preceptos más básicos de su fe, como “amarás al prójimo como a ti mismo”. En un pulso que la Iglesia ya ha perdido de antemano, este episodio es simplemente un desesperado e inútil manotazo de ahogado.

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Encontré este cómic de Andrés Diplotti en la web y me pareció muy bueno. Representa perfectamente la doble vara de medir que los religiosos tanto emplean. Que lo disfruten.

La forma en que el Islam considera el fenómeno de la apostasía es complejo y espinoso. Está dividido básicamente en dos corrientes: Una, que se basa en los versículos del Corán, predica el derecho al librepensamiento. La otra, basada en los “hadices” o dichos de los profetas posteriores y externos al Corán, sostiene la pena de muerte como castigo para el apóstata.

En un magnífico artículo titulado: “Libertad de conciencia y apostasía en el Islam”, Abdenur Prado hace hincapié en el hecho de que “la libertad de conciencia es uno de los principios más firmemente y reiteradamente establecidos en el Qu’rán, sin que pueda caber la menor duda sobre ello”. Prado justifica esta aseveración con los siguientes versículos del libro sagrado musulmán:

Ciertamente, hemos hecho descender sobre ti
esta escritura divina, que expone la verdad,
en beneficio de toda la humanidad.
Y quien elija ser guiado [por ella],
lo hace por su propio bien,
y quien elija extraviarse,
se extravía sólo en detrimento propio;
y tú no tienes poder para determinar su destino.
(Qur’án 39: 41).

Exhórtales, pues, [Oh Profeta]; tu tarea es únicamente exhortar:
no puedes obligarles [a creer].
(Qur’án 88: 21-22).

Y di: “La verdad [viene] de vuestro Sustentador:
así pues, quien quiera, que crea, y quien quiera, que la rechace”.
(Qur’án 18: 29).

Tú no puedes obligarles en absoluto [a creer].
Aún así, advierte, por medio de este Qur’án,
a todo aquel que tema Mi advertencia.
(Qur’án 50: 45)

Y si tu Señor quisiera creerían todos los que están en la tierra.
¿Acaso puedes tú obligar a los hombres a que sean creyentes?
Ningún alma puede creer si no es con permiso de Al-lâh.
(Qur’án 10: 99-100)

Después de leer esto, nos preguntamos en qué se basan entonces las órdenes de ejecución a apóstatas, emitidas por autoridades religiosas en países como Irán y Somalia. De este último país nos llegó en julio de 2009 la aberrante noticia de que siete personas habían sido decapitadas por milicianos islámicos, a causa de haber abandonado se fe y practicar espionaje. Sucede que estas escuelas de jurisprudencia basan sus sentencias en ciertos hadices que contradicen el precepto coránico a este respecto.

A continuación cito los hadices más comúnmente usados para justificar el asesinato:

“No es lícito {derramar} la sangre de un musulmán, salvo en uno de estos tres casos: el casado que comete adulterio, vida por vida, y aquel que abandona su religión y se enfrenta a la Comunidad”.

“A aquel que cambia de religión, matadlo”

Al igual que sucede en la mafia y en otras organizaciones criminales, se impone la muerte al que decide marcharse.

Toda esta situación se agrava por estar el Islam asimilado al Estado en la mayoría de los países bajo esta fe. Con lo cual, la ley que se aplica a los ciudadanos es la ley que dictan las escuelas de jurisprudencia religiosa, las cuales a pesar de sus contradicciones, han aceptado los hadices precedentes.

Visto lo visto la situación no es nada propicia para el que quiera desvincularse de la religión musulmana. Existe, sin embargo, la esperanza de que algún día se respete la libertad de conciencia en el Islam, gracias a un buen número de intelectuales religiosos que rechazan la barbarie de las ejecuciones a apóstatas, entre otras graves injusticias dentro de su comunidad. Fue este el caso de Hassan Turabi, proclamado apóstata por el Comité de Ulemas Musulmanes de Sudán, en abril de 2006. Lo que le valió esta condena fue haberse declarado a favor del matrimonio entre una mujer musulmana con un no musulmán, además de haber defendido el imamato (sacerdocio) femenino.


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